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domingo, 2 de marzo de 2014

¿PUEDE SER CHILE UNA REPÚBLICA SI NO HAY SEPARACIÓN DE PODERES?

Corte Suprema al Gobierno: “Este espectáculo lo observamos en Chile y en algunos otros lugares que se califican de repúblicas bananeras”




Cuando llegué a Chile el cambio cultural no fue muy grande, hasta que comencé a darme cuenta de las diferencias enormes entre los dos países de mis nacionalidades.

Una de ellas y la más preocupante, es cuando por televisión pude ver como el accionar policial era de un estado policial, poco democrático y bastante clasista.  Ya sabía de hacía años las discriminaciones que hacía carabineros al ingreso de nuevos cadetes. Conocí de primera mano el caso de una amiga de la adolescencia, que a pesar de haber sido muy buena alumna, por su condición socioeconómica no se le permitió ingresar para carabinera oficial y sólo debió conformarse para ser carabinera de abajo. Era de familia humilde y sin apellidos interesantes.

Pues, como decía, por televisión no sólo podía ver el actuar excesivo contra manifestaciones callejeras por la policía, ver que utilizan armas de guerra en tiempo de paz y para reprimir a civiles –metralletas por ejemplo- si no que pude ver como había un reality en el que a las patadas, destruyendo puertas y demás, los carabineros armados y vestidos como soldados gringos en Irak, ingresaban en hogares a la noche. No importaba que hubiera niños inocentes de por medio.

Yo sabía que Chile no se destacaba internacionalmente por la defensa de algunos derechos civiles y que no era una democracia como otras en la región, pero nunca me imaginé una degradación tal de los individuos y sus derechos.

En Uruguay la constitución declara como sagrado al hogar y en horas de oscuridad, el estado, la policía, no puede ingresar a ningún hogar sin permiso de sus dueños. En la noche la policía, aunque tenga orden judicial, no puede ingresar en una casa habitación.
En 1980 el gobierno militar uruguayo (dictadura) quiso cambiar esta ley en el plebiscito del mismo año que perdió. Hace muy poco también hubo una iniciativa política para el cambio, pero como la constitución protege la invulnerabilidad del hogar en la noche, y no hay apoyo suficiente para cambiarlo, los derechos de las personas aún se protegen.

También vi cómo carabineros declaraban culpables en conferencias de prensa a personas apresadas, que aún no habían siquiera sido acusadas por la fiscalía.

Recuerdo a Hinzpeter, ministro del interior, declarando culpable a un ciudadano Pakistaní, a carabineros entrando en su casa sin una orden judicial y parece que a pedido de la embajada de EE.UU., mientras la PDI esperaba la orden para allanar.

O el caso bombas, que se acusó de culpabilidad una y otra vez por ese ministro y el gobierno, que terminó en un juicio desastroso, con la inocencia de todos los inculpados y con una cantidad enorme de dinero que la fiscalía y nosotros debemos pagar a los acusados. 
Aún hoy se escucha dos por tres a algún trasnochado del gobierno, incluyendo al ministro actual del interior, decir que son culpables.

Parece que en Chile es normal que el gobierno – sea del color que sea- suela interferir en el trabajo judicial, incluso dar señales claras de cómo quiere el gobierno que resulten los fallos.

Recuerdo uno o dos casos en Uruguay, que algún ministro osó hacer algún comentario leve sobre algún fallo complejo y todo el poder social y político cayó encima del osado declarante, que horas después salió a pedir excusas.

Me crié en Uruguay, en dictadura hasta mi pubertad y tuve una educación secundaria en plena democracia. Allí aprendí algo muy importante y valioso para una democracia: la separación de poderes en los estados republicanos demócratas. Y parte de esa democracia republicana consiste en que el gobierno no participe ni esté constantemente criticando fallos judiciales.
 Las herramientas de los gobiernos para interactuar de alguna forma, es a través del poder legislativo, haciendo leyes claras y justas.

Chile tiene una legislación antigua del siglo XIX, lo que conlleva a penas desmedidas en algunos casos (sabemos que antes por robar un caballo se mataba al ladrón, hoy ya no es así) y por otro lado la falta de legislación ante nuevos delitos, o delitos que antes no se castigaban porque eran cometidos por las clases acomodadas, las que hacían las leyes (hoy sigue siendo igual).
 Pongo como ejemplo la falta de legislación para dos casos puntuales y que están en dos extremos opuestos: faltan leyes que prohíban el uso y castiguen con cárcel la venta de hilo curado -hilo de cometas o volantines que se le agrega vidrio molido y que todos los años provoca lesionados graves y hasta muertos- Y debo explicarlo, porque en otros países con otros grados de desarrollo, este “deporte” parece bárbaro cuando se conoce. El otro ejemplo es la falta de penas de cárcel para delitos económicos como los de La Polar, las farmacias y tantos otros comunes en Chile y que sufrimos día a día.

También me ha llamado la atención la lógica que se suele usar según la conveniencia: “Siempre ha sido así” – para no cambiar nada- o la trágica deducción, “hasta ahora esto no había pasado” y no hubo la necesidad de fijarse en ello –cero capacidad para prevenir o adelantarse a los hechos-.

Por otro lado si los legisladores chilenos trabajan como los que hicieron los “tratados” de límites con Perú, que parecieran escritos en horas de la madrugada y en estado muy alegre, se entiende el resultado. Hasta hoy deben estar preguntándose los jueces de la Haya que decían esos supuestos tratados, o que quisieron decir. Bueno, sabemos que en Chile el tema del analfabetismo funcional es grave y esto evidentemente conspira, porque a pesar que se cree que los legisladores son la elite del país, la verdad es que quizá lo sean socialmente, económicamente, pero nunca culturalmente.

Otro dato que me llama la atención, es la cantidad de personas que son puestas en prisión preventivamente mientras se realiza el juicio. El dato más preocupante es que suelen ser personas de las clases sociales y económicas más bajas, ya que en casos muy importantes de delitos graves por la complejidad de ellos, pero cometidos por empresarios no suele verse que les den prisión preventiva. Esto denota el verdadero clasismo y racismo del la justicia chilena. 
Primero la policía y el gobierno declara culpabilidad ante de iniciado el juicio cuando les conviene, y por otro lado los fiscales y jueces no miden con la misma vara a delincuentes de diferentes clases sociales.

Quién haya vivido en un pueblo pequeño en Chile, sabrá y habrá visto como las autoridades policiales, fiscales, jueces, políticos y grandes empresarios –muchas veces ambas cosas a la vez- suelen “compartir” en fiestas o comidas privadas. Luego de tal grado de “amiguismo” no dudemos si policía, fiscales o jueces, suelen actuar duramente cuando los intereses de los empresarios amigos son afectados, pero muy blandamente cuando son los empresarios, políticos u otros amigos los acusados.

¿Qué puede hacer un empleado cuando ve cómo un empresario importante de la comuna, coimea a carabineros asiduamente? ¿O cuando ese mismo empresario, a través de empleados coimea a inspectores municipales para no tener problemas en su empresa, a pesar que las aguas sucias de los baños corren junto a la panadería? Pues, en un país como este, el empleado no puede hacer más que comentarlo entre sus amigos y quizá algún día escribir sobre ello.

Hace poco escuchaba al acusador en la causa del mapuche (Celestino Córdova) acusado de los asesinatos del matrimonio Luchsinger- Mc-kay  y hubo algo que me rechinó.
Parece que usaron como pruebas el tamaño de los orificios de la o las balas en el acusado, tanto en su cuerpo como en su ropa, para dar con el calibre del arma disparada. Todo para deducir que era del arma del señor Luchsinger.

Hace años atrás pude leer, en noches de desvelo en casa de mis tíos médicos, un libro sobre medicina legal y una de las cosas que recuerdo es que jamás se puede saber el calibre exacto de una bala por el agujero en una prenda de vestir o en un cuerpo, ya que tanto la piel y la carne como la ropa son elásticas. O sea que al ingresar la bala, la piel o la vestimenta se deforman estirándose y luego que la bala pasó, estas vuelven a encogerse.

Quedé espantado con el comentario que escuché en televisión, y doblemente cuando al pasar las horas no escuché a nadie, policía, perito, médico legal, abogado o quién sea, que refutara tamaño disparate.

Peor si le sumo a lo otro que me ha parecido una falta total al debido proceso: es que sin tener pruebas firmes, se enjuicie como asesinato a este machi mapuche, por haber sido encontrado en la zona y con heridas de bala.

Lo principal es que no hay prueba alguna que este mapuche haya encendido un fósforo, o tirado bencina o lo que sea, cualquier persona con un poco de sentido común, entiende que a pesar que hubiera estado en el sitio, pudo sólo estar mirando o haciendo vigilancia o cualquier otro acto de complicidad pero no vinculado directamente al asesinato. Y lamentablemente esta es la verdad, no hay forma, en este caso, de determinar quién encendió el fósforo y tiró la bencina (o el combustible que fuera), a no ser que alguno de los implicados delate o se inculpe. También hay que aclarar que Córdova fue encontrado a 2 kilómetros del hecho, y la fiscalía no pudo demostrar que estuviera en el lugar del incendio.

Lo peor de todo esto, es que yo, un simple nadie, puedo cuestionarme un montón de hechos y la gente que supuestamente sabe de la materia, pasa de lado datos importantes.

Y no quiero agregar las dudas que hay de una policía como carabineros, que ya ha sido demostrado que hacen montajes, que asesinan por la espalda y ocultan las prueban, y todo lo que uno puede imaginarse en este caso de la Araucanía, si dónde encontraron al lonco es allí realmente, si habrán sido  ellos que le dispararon, etc.  Y es que en este país yo ya no sé en quién creer, la corrupción y la desidia en los involucrados en el control del orden y la justicia es tal que no hay alfombra que la pueda tapar.

Es imposible que haya justicia real cuando civiles son juzgados por cortes militares y cuando policías que cometen delitos contra civiles son enjuiciados por sus camaradas de armas, esos que todos sabemos son clasistas y racistas, que valoran más la vida de uno de ellos que la de un “indio culiao”.

Me preocupa escuchar hoy al presidente Piñera  decir que el puede comentar fallos y aún más, criticarlos cuando le parecen incorrectos o con penas leves como el caso del machi Córdova en el caso Luchsinger- Mc-kay.

Chile se parece mucho a esos países bananeros en que los derechos civiles están por debajo de los derechos del poder, en que se presiona al poder judicial para que los fallos sean de acuerdo al poder de turno. Chile es igual a esos países dónde  los gobernantes critican en los medios de comunicación con nombre y apellido a los jueces que hacen su trabajo, para que la opinión púbica -el populacho-  termine dando una sentencia de culpabilidad  social a “esos” jueces que suelen fallar e incomodar a los gobernantes bananeros.


Esos mismos gobernantes que suelen cometer delitos económicos y de corrupción pero nunca son condenados.

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Corte Suprema al Gobierno por criticar fallo
http://www.theclinic.cl/2014/03/01/corte-suprema-al-gobierno-por-criticar-fallo-a-celestino-cordova-este-espectaculo-lo-observamos-en-chile-y-en-algunos-otros-lugares-que-se-califican-de-republicas-bananeras/


PIÑERA CONTRA EL PODER JUDICIAL -  NOTA DE PRENSA  
http://noticias.ve.msn.com/internacional/pi%C3%B1era-se-enfrenta-a-corte-suprema-por-condena-a-curandero-mapuche-en-chile-3

URUGUAY; LEGISLADORES Y JURISTAS  ASEGURAN ILEGALIDAD DE LOS ALLANAMIENTOS EN LA NOCHE - NOTA DE PRENSA
http://humanismouruguayo.wordpress.com/2012/04/24/combate-a-la-droga-por-allanamientos-sin-apoyo/

miércoles, 30 de enero de 2013

De EVO y PIÑERA a GUILLIER, al perdonazo JHONSONS, a SOQUIMICH, al LITIO, a BOLIVIA. (Y viceversa)


Me sorprendió al escuchar a Guillier en Hora 20 (La Red) cuando comentó que el presidente Piñera estuvo correcto ante la interpelación de Evo en la cumbre reciente del CELAC.
Y mi sorpresa es porque considero a Guillier uno de los mejores periodistas chilenos, no por coincidir políticamente con él, sino por su audacia y facilidad de análisis de diferente situaciones.
En el caso mencionado, en que Bolivia hace el reclamo territorial y marítimo, no quiero irme de uno de los temas principales: el tratado de 1904.
Hasta ahora la versión chilena es que hay un tratado y que se debe cumplir. Naturalmente en Chile se hacen oídos sordos al reclamo Boliviano. Supuestamente es un tema de estado y todos los chilenos sienten que es suyo lo que Bolivia reclama.
Evo y otros bolivianos aseguran que el tratado de 1904 fue realizado coaccionando a Bolivia, en cambio en Chile aseguran que no es así y las más sesudas explicaciones que he escuchado fueron que el tratado fue realizado 20 años después de finalizada la guerra.
Cuando en Chile se dice esto, es para aclarar que no se hizo el tratado en el momento en que las tropas chilenas estaban ocupando el territorio recién vencido y que supuestamente 20 años después de finalizada la guerra, y en paz, Bolivia ya no estaba en una posición de desventaja.
El chileno medio lo entiende así, y los poderes fácticos chilenos siempre se aseguraron que el pueblo chileno así lo entendiera.
Y no hay que darle poca importancia a los poderes fácticos de este país, pues han logrado crear una sensación de estabilidad por medio del orden y la fuerza en el pueblo chileno. Parte de los medios que se han utilizado es la creación de una historia chilena al margen de la realidad, casi mágica y con mucho de mitología.
El chileno, como buen nacionalista honra la bandera, a las instituciones, a las autoridades y a los poderosos, generalmente en forma sumisa y sin cuestionar aquello. Las excepciones son muy pocas.

Parte de la historia que el chileno asume, es que un señor Riquelme, llamado en su momento “El guacho Riquelme” (tan característico del racismo y clasismo chilensis aun hoy) es el libertador de Chile, pero llamado O´higgins: tardíamente cuando supuestamente su padre lo reconoció. La historia chilena dice que O´higgins es el libertador, pero leyendo los libros de historia que no fueron mandados a hacer a gusto del estado chileno, incluso leyendo a grandes historiadores de países vecinos, queda claro que San Martín es el verdadero libertador del Pacífico sur, incluyendo al Perú.
Pocos chilenos, también saben que Riquelme u O´higgins o como se le desee llamar, hizo lo mismo que le hicieron a él. Don O´higgins Riquelme también dejó guacho a su hijo.
Pero subamos la apuesta, la principal fecha patria chilena: el 18 de setiembre. Todos los chilenos festejan esta fecha y casi ninguno sabe fecha de que es conmemoración. Los chilenos han aprendido a denominar esta fecha como la de la independencia chilena.
Los historiadores chilenos que han trabajado para los poderes fácticos chilenos, han escrito la historia declarando al 18 de setiembre como la fecha de la independencia, cuando hay sobrada documentación en Chile para saber que ese día es cuando los oligarcas criollos chilenos dan su apoyo al rey español, que se encontraba en guerra contra Napoleón.
Por eso recalco, volviendo al inicio, que me extraña que mentes lúcidas, como Guillier y otras personas que he escuchado, den por sentado la versión chilensis en el tema de la guerra contra Bolivia y el resultado de la quita de territorios.
Sabemos que el inicio de la guerra fue, como otras tantas veces, utilizar al estado y su maquinaria en beneficio de los dueños de Chile. Hoy lo vemos con el ejemplo del litio con la empresa Soquimich, donde el hermano del ministro de minería trabaja como vicepresidente ejecutivo. Para que quede claro el ministro de la entidad que licitaba, es hermano de quien se adjudica la licitación. Por supuesto se usaron artilugios legales para declarar a la licitación “limpia”, aunque al final el chanchullo no resultó tan limpio y la licitación se cayó.

Otro ejemplo claro de cómo el estado y sus instituciones funcionan para el poder fáctico, es el caso del perdonazo a la tienda Jhonsons. La entidad chilena de impuestos le perdonó una deuda de 127 millones de dólares al dueño de la tienda, a cambio de un pago de sólo 8 millones. El gobierno también aseguró que era un proceso limpio. Hace un par de días, salió a luz que el dueño de la tienda, el beneficiado, tiene negocios con el director de impuestos, el que perdonó la deuda.
Estas cosas ocurren siempre en Chile una y otra vez, sea un gobierno dictatorial o una democracia con gobierno de derecha o socialista o demócrata cristiano. Los ejemplos sobran, mes a mes, año a año.
Y para aquellos que leen desde el extranjero: ¿creen que los chilenos se indignaron y salieron a la calle a protestar? NI UNO levantó un cartelito en la puerta de la moneda.
Con esto me refiero al gran trabajo realizado por los poderes fácticos chilenos, apoyados en el estado y los gobiernos de turno.
Pues a fines del siglo XIX, cuando el gobierno boliviano decide subirle “los impuestos” a los gringos que tenían adjudicadas las minas de salitre en territorio boliviano, estos gringos indignados por verse obligados a pagar más “impuestos”, logran que el estado chileno apoye su reclamo.  Los poderosos gringos, unidos a los oligarcas criollos chilenos, terminan utilizando los dineros del estado chileno para realizar una guerra de intereses económicos privados. Por supuesto que en general los chilenos no cuestionan nada y menos si ganaron. Yo aseguro que otra historia sería la de Chile si los límites con Perú o Bolivia fueran cerquita de Santiago.
La guerra fue fratricida, como todas, y como siempre sufren los mismo, los pobres y desamparados de uno y de otro lado. Del lado chileno son miles los raptados y puestos en trenes a pelear una guerra que no era suya.
Finalizada la guerra y victoriosos, los mismos dueños de Chile, emprenden contra el estado Mapuche al sur del Bio Bio, que hasta ese momento era independiente. Usando el dinero de los chilenos nuevamente, las clases sociales ricas se quedan con un territorio nuevo a sangre y muerte.
Pero no es todo, en 1907, los mineros del salitre del nuevo norte chileno, va a la huelga. Tras varios días de huelga en Iquique, nuevamente los dueños de las minas utilizan al gobierno y estado chileno, y un batallón del “glorioso” ejército chileno, arremete a balazo limpio contra hombre, mujeres y niños en la escuela Santa María.  No se tienen números de la matanza, pero se hablan desde cientos de muertos hasta más de tres mil. Como en Chile siempre se han maquillado las cifras a favor de los dueños del fundo, debo entender que la probabilidad más real es que sean miles de muertos.
La paradoja es que con el dinero del salitre no se levantó ni una escuela en Chile. Todo el dinero se lo llevaron los empresarios casi sin pagar impuestos y estas regiones chilenas aún siguen siendo pobres a pesar de la enorme riqueza mineral del salitre, litio y cobre.

Sabiendo todo esto de la historia chilena, nada me cuesta dudar de la veracidad del tratado con Bolivia en 1904. Si los dueños de las minas y de Chile fueron capaces de usar al ejército (y también a carabineros en el siglo XX) para matar al propio pueblo chileno, que no habrán hecho para lograr que algún político boliviano firmara el famoso tratado, cediendo el territorio del Pacífico a Chile.
Me llama la atención que algunas mentes lúcidas chilenas, crean la versión oficial habiendo tantas “historias” de mentira y siempre a favor de los oligarcas locales. Y esto lo digo más allá de lo que cada uno piense respecto a darle o no la salida al mar a Bolivia, pero ayudaría en la discusión si las cartas sobre la mesa fueran reales.
Al final de cuenta, todos los chilenos saben que, se acaba de dar el mar chileno y a perpetuidad, a un puñado de empresas pesqueras, controladas por 7 de las familias más ricas de Chile.  Todas las riquezas piscícolas del mar chileno para 7 familias millonarias.
Algún día los chilenos de la calle, deberían entender que en Chile, cuando se defiende algo que se cree nacional o del estado, se está defendiendo los intereses económicos de algunos privilegiados. Siempre ha sido así y lo sigue siendo, es la lógica chilensis: si siempre ha sido así ¿para que cambiarlo?





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jueves, 16 de agosto de 2012

LO QUE CHILE NO QUIERE VER





Hace unos días, el ex fiscal  Juan Pablo Buonno-Core  declaraba en una comisión investigadora sobre el también ex fiscal Alejandro Peña. Según el diputado René Saffirio, Juan Pablo Buonno-Core indicó que Peña habría dicho que los indígenas latinoamericanos “eran borrachos, que los indios eran personas que les pegaban a sus mujeres”, ante fiscales colombianos en un viaje a Colombia.
Incluso se dijo que el ex Fiscal nacional de Colombia, Mario Iguarán, se habría indignado ante ese comentario, y enojado comentó que él mismo era descendiente de indígenas colombianos.
CNN Chile entrevistó al ex fiscal chileno Peña y le preguntaron sobre la veracidad de estos dichos, cosa que Peña negó tajantemente. Al día siguiente la CNN entrevista al Ex fiscal Nacional de Colombia Iguarán, quien confirmó los dichos  racistas y denigrantes del fiscal chileno en aquel momento. Iguarán  afirmó claramente que los comentarios de Peña fueron irrespetuosos.
Este señor Peña, que realiza labores para el Ministerio del Interior chileno, hace muy poco fue nombrado para coordinar y monitorear en la Araucanía el conflicto social Mapuche. Increíblemente (pero con la lógica chilensis de siempre) el estado envía a una persona que ha realizado dichos racistas contra indígenas, a tratar los temas indígenas del sur chileno.    

Hay que agregar que el ex fiscal Peña ha sido denunciado por agresiones a su esposa, y la  Red chilena contra la violencia hacia las mujeres incluye a este ex fiscal chileno en un grupo de funcionarios del estado, diciendo “Debemos insistir, promover y exigir que se sancione con inhabilidad para el ejercicio de cargos públicos a los agresores de mujeres, aún cuando no hayan sido sancionados penalmente. Sólo de esa manera se dará una señal clara de que queremos erradicar el problema”

Tampoco hay que olvidar que hace un par de años se dijo que había vínculos entre las FARC y el pueblo Mapuche. Aunque jamás se pudo probar estas denuncias de supuesta cooperación, el presidente chileno Piñera habló hace 2 años indicando que grupos terroristas están activos en el sur chileno, vinculados con Mapuches “radicales”. 

Cabe señalar que en Chile se ha encarcelado a varios indígenas bajo leyes de terrorismo elaborada bajo la dictadura de Augusto Pinochet. Incluso en el conflicto denominado Mapuche, han muerto indígenas desarmados y por la espalda por la policía militarizada chilena Carabineros. En un caso claramente denunciado y que llegó a la justicia, Carabineros mataron por la espalda a un Mapuche y tanto los carabineros implicados como la institución que los agrupa, falsificaron pruebas de un supuesto ataque contra el Carabinero asesino. Pero no termina aquí, el Carabinero fue declarado culpable de “violencia con resultado de muerte”, no de homicidio y condenado a sólo 5 años de cárcel. Otro Carabinero asesino del indígena chileno Catrileo, fue condenado por la justicia militar a 3 años en libertad y se denunció que seguía trabajando para la institución policial en el sur de chile.
Las denuncias de violaciones de derechos humanos contra pueblos indígenas en Chile incluyen a menores de edad tanto heridos por armas de fuego de la policía como otros encarcelados como adultos con leyes de la dictadura. Pero esto no es sólo cosa del actual gobierno, gobiernos socialistas anteriores    han ejercido las mismas medidas represoras.
Anteriormente ya publiqué un post donde un veredicto judicial solicitaba al estado chileno que cumpliera con los derechos universales de los niños, ante un caso claro de violación de los derechos de niños mapuche por parte de la institución Carabineros de Chile. http://lautarosalgado.blogspot.com/2012/03/hay-una-cultura-de-respeto-los-ddhh-en.html

Claramente el estado chileno tiene una política racista, que siempre ha promovido una cultura hegemónica centralista y pseudo criolla, negando la pluralidad cultural que existe en Chile.  Prueba de ello es el conflicto permanente con etnias minoritarias (Mapuche, Rapa Nui, etc)  y la represión ejercida con ayuda de leyes que violan tratados internacionales a los que supuestamente Chile se ha adherido.
Pero el tema es más profundo, la sociedad chilena en su conjunto es racista y clasista, lo podemos ver en múltiples casos; el maltrato clasista constante hacia las niñeras y empleadas domésticas que generalmente son de clases sociales bajas, mestizas o incluso extranjeras. O el trato racista que en general se da a los inmigrantes peruanos y a los de raza afroamericana de Colombia o Ecuador que se los suele vincular siempre al hampa y al narcotráfico.

Hace poco hubo un caso que se volvió un tema internacional, cuando varios periodistas de televisión maltrataron, ridiculizaron y se rieron de un aborigen peruano vinculado a un programa de televisión chileno. Se escuchó múltiples opiniones en Chile sobre el caso mencionado, la mayoría tratando de desmentir o de buscar justificaciones a un caso realmente de racismo. A pesar que el embajador chileno en Perú pidió disculpas en forma pública, en los medios de comunicación chilenos muy pocos deploraron el hecho sin justificarlo. Es que en Chile no se suele respetar a las propias etnias indígenas, tampoco a las extranjeras como vimos con el ex fiscal Peña también. Tampoco en Chile el chileno medio entiende la idea de multiculturalidad, ya que 500 años de status quo hegemónico de unos pocos han creado la falsa imagen de un país y una cultura, que la podemos señalar como la cultura del huaso y el rodeo, y de la chicha y la empanada. Tan profunda es la herida, que en encuestas nacionales vemos como un gran número de chilenos se declaran blancos, cuando la realidad de la calle nos dice que la mayoría de los chilenos son mestizos. Viendo televisión a los chilenos jamás les extraña ver publicidades de un Chile de rubios y castaños de ojos claros permanentemente.
En una entrevista en el programa Cadena Nacional en este mes, el periodista Pedro Cayuqueo, de origen Mapuche, solicitaba que no se renegara del bello mestizaje chileno. Incluso mencionaba que le llamaba mucho la atención el tema del estereotipo publicitario chileno, que le hacía pensar más en Suecia que en la realidad chilena, y que sólo había que salir al paseo Ahumada y ver la tez amorenada de los chilenos.
Por supuesto que entiendo el por qué de tanto chileno mestizo que reniega de sus raíces, son muchos siglos en dónde ser “indio” es lo peor de la sociedad chilena, borrachos y terroristas como acusa el estado chileno constantemente.


Los chilenos no quieren verse como son, niegan la realidad y van más allá, incluso pareciera que no quieren ser parte del continente en que viven. Más allá de los conflictos con países limítrofes, hemos visto como los hay por temas de raza, cómo se trata muchas veces a extranjeros. Debemos recordar el caso de los  paraguayos explotados por  el ex senador y ex candidato presidencial Francisco Javier Errázuriz , o el del caso Pakistaní, donde el ministro del interior chileno declaró culpable a un inocente antes de un juicio justo.

Otra prueba de que los chilenos niegan su realidad sudamericana es la constante insistencia de querer compararse con países europeos por estar en la OCDE. A pesar de ser uno de los países peor evaluados en pobreza, desarrollo social, educación, salud pública y de muchos otros factores sociales y culturales de la OCDE, los chilenos pareciera que no solo reniegan su mestizaje cultural, si no que también desean escapar a la realidad geográfica que los encuadra como un país de origen mestizo.
Por supuesto que hay que reconocer el crecimiento que ha tenido Chile en estos últimos 20 o 30 años, de los que en general se enorgullecen los chilenos. Pero es de justos reconocer que la segregación, la pobreza y otros temas preocupantes no han mejorado en igual medida, y que muchos de los logros que ponen a Chile en los primeros lugares de la región, no se deben exclusivamente al crecimiento chileno, también se deben a que países que siempre han estado a la vanguardia antes que Chile, en los últimos años han decrecido.
Por ejemplo, muchos en Chile mencionan el gran crecimiento de estudiantes universitarios que el actual sistema ha logrado. Pero si vamos a la comparación en la región, vemos que en Uruguay, de cada 100 personas ingresan la misma cantidad a la universidad que en Chile. Si vemos los sueldos mínimos de la región nos encontramos que a principios de 2012:  en Perú, la remuneración mínima alcanzaba los $138.000, Ecuador tenía por paga mínima $142.000,  en Colombia el salario mínimo ascendía a $156.000, Brasil contaba con un sueldo mínimo de $157.000, Uruguay  con unos $176.000,  el de Chile era $182.000, Paraguay tenía uno de $186.000, en Venezuela la paga mínima mensual ascendía a $200.000 y en Argentina el Salario Mínimo, Vital y Móvil alcanzaba los $251.000.
Por supuesto que esto depende del costo de vida de cada país, pero podemos decir que en Uruguay, al igual que en otros países, la educación universitaria pública es gratuita  y la chilena es la más cara de América y Europa En Buenos Aires el Subte sale unos 250 pesos chilenos, casi un tercio de lo que vale el Metro en Santiago. Quien haya viajado a Perú habrá visto el bajo precio de los alimentos, o muchos habrán visto en informes televisivos como muchos chilenos del norte cruzan la frontera para atenderse en hospitales peruanos, recibiendo mejor atención médica que en Chile y más económica (ver video http://www.youtube.com/watch?v=6MgeIRbEyc4). Y así podríamos seguir comparando. Hay que agregar que en Chile el 75% de los chilenos ganan menos de 350.000 pesos y que menos del 5% de los chilenos ganan más de 1 millón de pesos, unos 2.000 dólares. En Europa, zona con la que los chilenos y el gobierno de Chile  suele compararse, vemos que en  Luxemburgo, país que solo tiene una tasa de desempleo del 5 %, el sueldo mínimo es de $ 1.100.000 al mes. Le siguen Irlanda y Holanda con unos $865.000, luego Bélgica y Francia, con unos salarios mínimos de  aproximadamente 850.000 pesos chilenos al mes. Hay que agregar que en muchos de los países europeos, tanto la educación como la salud, son gratuitas  y de muy buena calidad, lo que quiere decir que no deben endeudarse por décadas para educarse bien o para atender sus problemas de salud.

Chile tiene  muchos problemas y la base de todos ellos son el racismo y el clasismo imperante en la sociedad. La educación pública y privada segrega y promueve el clasismo a un nivel de castas sociales, y la cultura hegemónica promueve la negación constante de la verdadera chilenidad multicultural y mestiza.  Chile se ha formado como un país de espaldas al continente y a los países que lo rodean, creyendo que algunos indicadores de crecimiento económico que benefician a las elites del país, son suficientes para reírse y denostar a quienes han sido menos afortunados o a quienes son diferentes de apariencia.






Radio UCHILE Miércoles 6 de octubre 2010   http://radio.uchile.cl/noticias/85476/

Enlace Mapuche Internacional 14  de setiembre de 2010 http://www.mapuche-nation.org/espanol/html/articulos/art-157.htm