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domingo, 2 de marzo de 2014

¿PUEDE SER CHILE UNA REPÚBLICA SI NO HAY SEPARACIÓN DE PODERES?

Corte Suprema al Gobierno: “Este espectáculo lo observamos en Chile y en algunos otros lugares que se califican de repúblicas bananeras”




Cuando llegué a Chile el cambio cultural no fue muy grande, hasta que comencé a darme cuenta de las diferencias enormes entre los dos países de mis nacionalidades.

Una de ellas y la más preocupante, es cuando por televisión pude ver como el accionar policial era de un estado policial, poco democrático y bastante clasista.  Ya sabía de hacía años las discriminaciones que hacía carabineros al ingreso de nuevos cadetes. Conocí de primera mano el caso de una amiga de la adolescencia, que a pesar de haber sido muy buena alumna, por su condición socioeconómica no se le permitió ingresar para carabinera oficial y sólo debió conformarse para ser carabinera de abajo. Era de familia humilde y sin apellidos interesantes.

Pues, como decía, por televisión no sólo podía ver el actuar excesivo contra manifestaciones callejeras por la policía, ver que utilizan armas de guerra en tiempo de paz y para reprimir a civiles –metralletas por ejemplo- si no que pude ver como había un reality en el que a las patadas, destruyendo puertas y demás, los carabineros armados y vestidos como soldados gringos en Irak, ingresaban en hogares a la noche. No importaba que hubiera niños inocentes de por medio.

Yo sabía que Chile no se destacaba internacionalmente por la defensa de algunos derechos civiles y que no era una democracia como otras en la región, pero nunca me imaginé una degradación tal de los individuos y sus derechos.

En Uruguay la constitución declara como sagrado al hogar y en horas de oscuridad, el estado, la policía, no puede ingresar a ningún hogar sin permiso de sus dueños. En la noche la policía, aunque tenga orden judicial, no puede ingresar en una casa habitación.
En 1980 el gobierno militar uruguayo (dictadura) quiso cambiar esta ley en el plebiscito del mismo año que perdió. Hace muy poco también hubo una iniciativa política para el cambio, pero como la constitución protege la invulnerabilidad del hogar en la noche, y no hay apoyo suficiente para cambiarlo, los derechos de las personas aún se protegen.

También vi cómo carabineros declaraban culpables en conferencias de prensa a personas apresadas, que aún no habían siquiera sido acusadas por la fiscalía.

Recuerdo a Hinzpeter, ministro del interior, declarando culpable a un ciudadano Pakistaní, a carabineros entrando en su casa sin una orden judicial y parece que a pedido de la embajada de EE.UU., mientras la PDI esperaba la orden para allanar.

O el caso bombas, que se acusó de culpabilidad una y otra vez por ese ministro y el gobierno, que terminó en un juicio desastroso, con la inocencia de todos los inculpados y con una cantidad enorme de dinero que la fiscalía y nosotros debemos pagar a los acusados. 
Aún hoy se escucha dos por tres a algún trasnochado del gobierno, incluyendo al ministro actual del interior, decir que son culpables.

Parece que en Chile es normal que el gobierno – sea del color que sea- suela interferir en el trabajo judicial, incluso dar señales claras de cómo quiere el gobierno que resulten los fallos.

Recuerdo uno o dos casos en Uruguay, que algún ministro osó hacer algún comentario leve sobre algún fallo complejo y todo el poder social y político cayó encima del osado declarante, que horas después salió a pedir excusas.

Me crié en Uruguay, en dictadura hasta mi pubertad y tuve una educación secundaria en plena democracia. Allí aprendí algo muy importante y valioso para una democracia: la separación de poderes en los estados republicanos demócratas. Y parte de esa democracia republicana consiste en que el gobierno no participe ni esté constantemente criticando fallos judiciales.
 Las herramientas de los gobiernos para interactuar de alguna forma, es a través del poder legislativo, haciendo leyes claras y justas.

Chile tiene una legislación antigua del siglo XIX, lo que conlleva a penas desmedidas en algunos casos (sabemos que antes por robar un caballo se mataba al ladrón, hoy ya no es así) y por otro lado la falta de legislación ante nuevos delitos, o delitos que antes no se castigaban porque eran cometidos por las clases acomodadas, las que hacían las leyes (hoy sigue siendo igual).
 Pongo como ejemplo la falta de legislación para dos casos puntuales y que están en dos extremos opuestos: faltan leyes que prohíban el uso y castiguen con cárcel la venta de hilo curado -hilo de cometas o volantines que se le agrega vidrio molido y que todos los años provoca lesionados graves y hasta muertos- Y debo explicarlo, porque en otros países con otros grados de desarrollo, este “deporte” parece bárbaro cuando se conoce. El otro ejemplo es la falta de penas de cárcel para delitos económicos como los de La Polar, las farmacias y tantos otros comunes en Chile y que sufrimos día a día.

También me ha llamado la atención la lógica que se suele usar según la conveniencia: “Siempre ha sido así” – para no cambiar nada- o la trágica deducción, “hasta ahora esto no había pasado” y no hubo la necesidad de fijarse en ello –cero capacidad para prevenir o adelantarse a los hechos-.

Por otro lado si los legisladores chilenos trabajan como los que hicieron los “tratados” de límites con Perú, que parecieran escritos en horas de la madrugada y en estado muy alegre, se entiende el resultado. Hasta hoy deben estar preguntándose los jueces de la Haya que decían esos supuestos tratados, o que quisieron decir. Bueno, sabemos que en Chile el tema del analfabetismo funcional es grave y esto evidentemente conspira, porque a pesar que se cree que los legisladores son la elite del país, la verdad es que quizá lo sean socialmente, económicamente, pero nunca culturalmente.

Otro dato que me llama la atención, es la cantidad de personas que son puestas en prisión preventivamente mientras se realiza el juicio. El dato más preocupante es que suelen ser personas de las clases sociales y económicas más bajas, ya que en casos muy importantes de delitos graves por la complejidad de ellos, pero cometidos por empresarios no suele verse que les den prisión preventiva. Esto denota el verdadero clasismo y racismo del la justicia chilena. 
Primero la policía y el gobierno declara culpabilidad ante de iniciado el juicio cuando les conviene, y por otro lado los fiscales y jueces no miden con la misma vara a delincuentes de diferentes clases sociales.

Quién haya vivido en un pueblo pequeño en Chile, sabrá y habrá visto como las autoridades policiales, fiscales, jueces, políticos y grandes empresarios –muchas veces ambas cosas a la vez- suelen “compartir” en fiestas o comidas privadas. Luego de tal grado de “amiguismo” no dudemos si policía, fiscales o jueces, suelen actuar duramente cuando los intereses de los empresarios amigos son afectados, pero muy blandamente cuando son los empresarios, políticos u otros amigos los acusados.

¿Qué puede hacer un empleado cuando ve cómo un empresario importante de la comuna, coimea a carabineros asiduamente? ¿O cuando ese mismo empresario, a través de empleados coimea a inspectores municipales para no tener problemas en su empresa, a pesar que las aguas sucias de los baños corren junto a la panadería? Pues, en un país como este, el empleado no puede hacer más que comentarlo entre sus amigos y quizá algún día escribir sobre ello.

Hace poco escuchaba al acusador en la causa del mapuche (Celestino Córdova) acusado de los asesinatos del matrimonio Luchsinger- Mc-kay  y hubo algo que me rechinó.
Parece que usaron como pruebas el tamaño de los orificios de la o las balas en el acusado, tanto en su cuerpo como en su ropa, para dar con el calibre del arma disparada. Todo para deducir que era del arma del señor Luchsinger.

Hace años atrás pude leer, en noches de desvelo en casa de mis tíos médicos, un libro sobre medicina legal y una de las cosas que recuerdo es que jamás se puede saber el calibre exacto de una bala por el agujero en una prenda de vestir o en un cuerpo, ya que tanto la piel y la carne como la ropa son elásticas. O sea que al ingresar la bala, la piel o la vestimenta se deforman estirándose y luego que la bala pasó, estas vuelven a encogerse.

Quedé espantado con el comentario que escuché en televisión, y doblemente cuando al pasar las horas no escuché a nadie, policía, perito, médico legal, abogado o quién sea, que refutara tamaño disparate.

Peor si le sumo a lo otro que me ha parecido una falta total al debido proceso: es que sin tener pruebas firmes, se enjuicie como asesinato a este machi mapuche, por haber sido encontrado en la zona y con heridas de bala.

Lo principal es que no hay prueba alguna que este mapuche haya encendido un fósforo, o tirado bencina o lo que sea, cualquier persona con un poco de sentido común, entiende que a pesar que hubiera estado en el sitio, pudo sólo estar mirando o haciendo vigilancia o cualquier otro acto de complicidad pero no vinculado directamente al asesinato. Y lamentablemente esta es la verdad, no hay forma, en este caso, de determinar quién encendió el fósforo y tiró la bencina (o el combustible que fuera), a no ser que alguno de los implicados delate o se inculpe. También hay que aclarar que Córdova fue encontrado a 2 kilómetros del hecho, y la fiscalía no pudo demostrar que estuviera en el lugar del incendio.

Lo peor de todo esto, es que yo, un simple nadie, puedo cuestionarme un montón de hechos y la gente que supuestamente sabe de la materia, pasa de lado datos importantes.

Y no quiero agregar las dudas que hay de una policía como carabineros, que ya ha sido demostrado que hacen montajes, que asesinan por la espalda y ocultan las prueban, y todo lo que uno puede imaginarse en este caso de la Araucanía, si dónde encontraron al lonco es allí realmente, si habrán sido  ellos que le dispararon, etc.  Y es que en este país yo ya no sé en quién creer, la corrupción y la desidia en los involucrados en el control del orden y la justicia es tal que no hay alfombra que la pueda tapar.

Es imposible que haya justicia real cuando civiles son juzgados por cortes militares y cuando policías que cometen delitos contra civiles son enjuiciados por sus camaradas de armas, esos que todos sabemos son clasistas y racistas, que valoran más la vida de uno de ellos que la de un “indio culiao”.

Me preocupa escuchar hoy al presidente Piñera  decir que el puede comentar fallos y aún más, criticarlos cuando le parecen incorrectos o con penas leves como el caso del machi Córdova en el caso Luchsinger- Mc-kay.

Chile se parece mucho a esos países bananeros en que los derechos civiles están por debajo de los derechos del poder, en que se presiona al poder judicial para que los fallos sean de acuerdo al poder de turno. Chile es igual a esos países dónde  los gobernantes critican en los medios de comunicación con nombre y apellido a los jueces que hacen su trabajo, para que la opinión púbica -el populacho-  termine dando una sentencia de culpabilidad  social a “esos” jueces que suelen fallar e incomodar a los gobernantes bananeros.


Esos mismos gobernantes que suelen cometer delitos económicos y de corrupción pero nunca son condenados.

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Corte Suprema al Gobierno por criticar fallo
http://www.theclinic.cl/2014/03/01/corte-suprema-al-gobierno-por-criticar-fallo-a-celestino-cordova-este-espectaculo-lo-observamos-en-chile-y-en-algunos-otros-lugares-que-se-califican-de-republicas-bananeras/


PIÑERA CONTRA EL PODER JUDICIAL -  NOTA DE PRENSA  
http://noticias.ve.msn.com/internacional/pi%C3%B1era-se-enfrenta-a-corte-suprema-por-condena-a-curandero-mapuche-en-chile-3

URUGUAY; LEGISLADORES Y JURISTAS  ASEGURAN ILEGALIDAD DE LOS ALLANAMIENTOS EN LA NOCHE - NOTA DE PRENSA
http://humanismouruguayo.wordpress.com/2012/04/24/combate-a-la-droga-por-allanamientos-sin-apoyo/

sábado, 5 de enero de 2013

APOKALIPSIS CHILENSIS: La violencia que se viene


No defiendo el terrorismo, pero siempre he tratado de entender sus orígenes. También reconozco que muchas veces he visto como se trata de terroristas a la organización previa a algún tipo de revolución. También he vivido el terrorismo de estado, no en mi persona ni en familiares, pero estaba en el ambiente en la época de las dictaduras regionales.
Nadie en sus cabales puede aceptar la muerte de dos ancianos, como sucedió en Vilcún estos días. No quiero que se mal interprete, no apoyo el terrorismo ni los asesinatos.
Tampoco quiero entrar en la discusión si es un acto terrorista o no lo es, hay muchos intereses de por medio, económicos y políticos que darán su opinión respecto a esto y yo quiero separar la paja del trigo. Yo no tengo ningún interés económico ni soy partidario de ningún político chileno. Tampoco tengo un interés racial, ya que pareciera no soy descendiente mapuche (al menos que lo sepa)

Mi familia paterna es de clase media, de comerciantes de Colchahua. Mi familia materna son uruguayos, descendientes de inmigrantes europeos. Me eduqué y viví 35 años en Uruguay y Argentina.
Lo primero que percibí de la sociedad chilena, fue su racismo desenfrenado, el clasismo y la sociedad de castas que se ha creado en este país. Como ejemplo, a un pariente oscuro de piel el resto de mis parientes chilenos le llamaban  “raspado de queque” por ese raspado que se le hace a las partes negras quemadas en los pasteles al hornearlos, o “nana peruana”. Era evidente que esta persona se sentía muy mal cuando lo molestaban otros adultos y de la familia. Pero la lógica chilensis clasista y racista no tenía ningún tipo de piedad, ni siquiera el familiar.


He visto como pésimos educadores, profesoras o maestras de primaria exigen que a los niños inquietos se los medique con sedantes para que no molesten en clase. Estos niños se duermen en clase y por supuesto bajan su rendimiento intelectual, creando taras permanentes en estas generaciones.
Ya he hablado como se discrimina entre clases sociales y aspecto físico en los colegios chilenos, así que no lo reiteraré. Igual pasa en todos los ámbitos sociales en este país. Chile es un país en que no se ven senadores, diputados o ministros de origen humilde como en otros países de la región. No hay un Lula, un Mujica o similar. Incluso los políticos de izquierda chilenos podemos decir que son parte de una burguesía añeja. Y a pesar de ser Chile un país de mestizos (como toda Latinoamérica), no solemos ver estos rasgos físicos en las elites políticas y empresariales. Y la ausencia es total de etnias originales en los gobiernos chilenos.

Cuando se piensa en Mapuche, se piensa en un indio con collares de plata. Pero la realidad es que la mayoría de los Mapuche viven en ciudades, se visten a la manera “occidental”, y no debo explicar que estudian en universidades, montan negocios y empresas. Por supuesto que hay una mayoría de esta etnia que vive en la pobreza y sin oportunidades, por lo dicho anteriormente. Racismo.  Es tal el racismo que se palpa en este país que nadie niega que los Mapuche son los más pobres en Chile y que se los margina hace siglos. Se los trata de borrachos a viva voz y de haraganes por no tener la cultura industrial y agrícola de producir y explotar extensivamente sus tierras. Cultura que trajeron los alemanes a fines del siglo XlX: generar riqueza material en base a la explotación agrícola-ganadera.

En el libro LA HUELLA DEL FUEGO (del investigador e ingeniero forestal Luis Otero) podemos aprender como por décadas , estos inmigrantes y el gobierno, incendió la selva y bosques del sur chileno para producir agrícolamente.  Esto en Chile no se enseña y se ve como una proeza cultural, que muestra con orgullo las casas coloniales de maderas de árboles que casi llegaron a su extinción. En cambio hoy, otra mentalidad diferente, ve con horror como se quema el Amazonas para cultivar y para la ganadería.
Así como a los Mapuche se los discrimina y se los tiene sometidos culturalmente por siglos, también sucede con otras clases sociales, como ya dijimos, básicamente mestiza y pobre.
En Chile todos quieren ser clase media, todos los que pueden se definen clase media, nadie es mestizo y si no fuera porque sería una locura al espejo, la inmensa mayoría dirían que son descendientes de alemanes. No me burlo, esta es la clara muestra de una realidad que casi todo chileno vive: negarse como es por vergüenza.


Según estudios de la Fundación Sol chilena, la mitad de los trabajadores chilenos gana como máximo un sueldo mínimo de unos 400 dólares. Hay otro 25% que llega a los mil dólares.  Viviendo en Chile, viendo los costos de la educación, de la salud, de los alimentos, etc. yo diría que con menos de 3000 dólares mensuales por familia de cuatro  no se puede ser clase media. Imposible.  Y si mis números no son errados, no creo que haya mucho más de un 10% de chilenos clase media. Por supuesto que en todos los países los gobiernos maquillan los números, pero siempre dije, alguien deja de ser pobre cuando después de pagar todos sus gastos necesarios para vivir, educarse, vestirse, comprarse una casa y un auto, recién al tener capacidad de un ahorro mínimo (y no para una vivienda o auto) se estaría dejando de ser un pobre para pasar a la verdadera clase media.

En Chile la inmensa mayoría que puede comprar una casa nueva, compra una casa de materiales livianos, madera, generalmente con interiores revestidos de placas de yeso y techos de chapa. Son viviendas bastante buenas, aunque muy pequeñas en su diseño, relativamente baratas al contado, pero que se incendian muy fácilmente. Como en todos lados, las casas de ladrillo son mucho más caras.
La aspiración del chileno medio es comprarse una casa de estas a pagar en 25 años y mandar a la universidad a sus hijos con un crédito a 20 o 30 años, terminando de pagar hasta 3 o 4 veces el valor original. ¿De cuánto hablo? Pues hay gente que termina pagando 30 millones de pesos chilenos por un crédito universitario. Unos 60.000 dólares!!!! Para luego encontrarse con que la carrera que estudió era tan mala y su universidad era tan mala que el gobierno la cierra, como pasó con la Universidad del Mar recientemente, cerrada con unos 14000 estudiantes clientes.
El 80% de los chilenos está endeudado, y una persona endeudada acepta trabajos aunque le paguen menos.

Como dice Fernando Villegas en su libro APOKALYPSIS, en Chile parecería estar gestándose algo. Puede ser una revolución, una pseudorevolución o simplemente violentismo.
Hace dos días se quemó una casa en la Araucanía, murieron dos ancianos de una familia de origen suizo alemán, representante de esta cultura que Chile reivindica. Los asesinos son supuestamente violentistas Mapuche, que utilizan la quema de viviendas en sus terrenos usurpados y entregados a la inmigración europea hace más de 100 años.
El gobierno chileno actuó como siempre lo hace. Veo a los gobernantes en sus discursos y recuerdo un documental en que se mostraba como el gobierno de Bush promovió el sentir en el pueblo norteamericano que el enemigo era el terrorismo. Usaron muchísimas veces la palabra terrorismo en cada discurso. Hasta que se dieron las condiciones de aceptación social y se hizo el negocio de la guerra.

Me llama mucho la atención, que los que fueron defensores del terrorismo de estado hace unas décadas atrás, ahora estén tan preocupados por la justicia. También me llama mucho la atención, a aquellos que fueron gobernantes de izquierda anteriormente, y que nada hicieron por solucionar la marginación racial Mapuche, y hoy en la oposición opinen con deshonestidad intelectual. ¡Si todos ellos son racistas! Jamás alguno puso un mapuche en un ministerio. ¿Será porque todos los Mapuche son tontos, poco inteligentes? Ni hablo de las persecuciones y represión policial a Mapuche en gobiernos de izquierda. No me daría el tiempo.
Yo creo que ellos también creen en la teoría del indio borracho y vago. Lo extraño es que en Chile el nivel de alcoholismo es inmenso y transversal en todas las clases sociales. Pero claro, unos son borrachos despreciables de vino barato o chicha y los otros son honorables señores de corbata, bebedores sociales las 24 hs.
Igual que aquello que se dice que si eres homosexual pobre eres un mariquita, pero si tienes posición social eres un Gay.


Y así funciona Chile en la salud, en la educación y en la justicia. En chile siempre ha gobernado una aristocracia oligárquica, perteneciente a los dueños de fundos, empresas, etc. Pasan del gobierno a las empresas o de las empresas al gobierno, siempre defendiendo su "fundo". Tal es así que las leyes son muy laxas para reprimir a los delitos de cuello y corbata, generalmente con multas pequeñas en monto con respecto al daño o al robo empresarial.

Hace poco las 3 cadenas de farmacias que tienen como un 90% del mercado chileno de remedios, se coludieron para subir hasta 10 veces los valores de los remedios por varios años. Cuando se descubrió el crimen, se las multó con un valor ridículo para el monto robado, posiblemente menos del 10% robado a los clientes. Ningún preso.

Todos recordarán las imágenes que recorrieron el mundo, de un enorme edificio caído en Chile en el terremoto de 2010. Pues ese edificio se cayó por no cumplir las normas. No hay un empresario preso por ello. Sólo se juzgó al calculista y se le puso una multa que no podrá pagar porque no tiene ni uno.  Y así pasa en cada caso.
Hace unos años murieron varios niños por un alimento (caso ADN) mal producido que les causó hipocalemia y los empresarios están libres luego del juicio, porque antes nunca habían tenido mala conducta.  Nestlé estuvo vendiendo alimentos para bebés con altos niveles de plaguicidas y similares y nunca pasó nada.

La tienda La Polar, le robó aumentando deudas, al 10% de la población de Chile y allí sigue funcionando normalmente. Con suerte irán dos o tres tipos unos añitos a la sombra, a pesar que hubieron empresas externas involucradas, como calificadoras de riesgos y de fondos de pensiones.

Está lleno de colegios, liceos y universidades privadas chantas, que cobran y no educan. Los niños pasan de año pero no saben leer, son malos para las matemáticas y terminamos con una mayoría de chilenos con grandes dificultades para entender lo que leen si son muchas palabras. El 46% de los universitarios en Chile no entiende lo que lee; casi el 32% no puede asociar contenidos de más de una disciplina y el 33%  afirma que lee ocasionalmente, casi nunca o nunca (La Tercera, 1 de agosto de 2007).

Según la OCDE u OECD al menos un 60% de la fuerza laboral chilena tiene un nivel deficiente de comprensión de lectura, mientras que sólo 5% tiene un nivel “aceptable”

El 62% de los estudiantes que terminan primero básico no saben leer – El Mercurio 20 de abril de 2009

También según una nota del diario El Mercurio del 26 de julio del mismo año, el 37%  de los alumnos chilenos de 15 años no alcanza las competencias mínimas de comprensión lectora que deberían haber adquirido a esa edad

Y el peor dato del año 2004, en la Encuesta Internacional de Alfabetización de Adultos, en conjunto con el Instituto Nacional de Alfabetización de Estados Unidos, estableció que el 85% de los chilenos entre 16 y 65 años tiene comprensión lectora en el nivel 1 y son analfabetos funcionales. Apenas pueden entender la etiqueta de instrucciones de un producto.

Está claro que la gente ignorante es muy fácil de engañar y someter. El problema surge cuando esa gente se aviva, despierta de su sueño de décadas y ve que siempre los estuvieron manipulando, sometiendo, vilipendiando y que no tienen salida alguna.
Esa gente, que está generando rencores por años, que no tiene las herramientas intelectuales para resolver racionalmente, termina reaccionando muchas veces de la peor manera.
Y ahora, que poco a poco comienzan a verse las consecuencias de décadas y siglos, de racismo, explotación económica y física, las clases de élite solicitan que el “roterío”, que los “raspados de queque” o que los “indios borrachos” no reaccionen irracionalmente. A esa misma gente que no se les da las herramientas ni la educación para mejorar su intelecto, a esos ahora se les pide racionalidad.
Por años se trata como a animales de carga a la gente, se los vilipendia en forma racista y clasista: como bestias son tratados, como bestias responderán.

Yo advierto un futuro más violento a mediano plazo, y no sólo por temas raciales, ya llegará el momento de los secuestros expresos a hijos de empresarios como sucede en Argentina, Brasil y otros países.  El caldo de cultivo ya está pronto para todo esto.

Y en este caso de la Araucanía, la región chilena más pobre, con un estado reaccionando como siempre, con un poder de represión total para mantener el status quo, solo generará más violencia.
Ya es larga la historia de policías y militares matando civiles que protestan en gobiernos “democráticos” chilenos. El mayor caso fue hace 105 años en la escuela Sta. María de Iquique, con miles de muertos, entre 2000 y 3500 mencionan diversos historiadores. Mujeres, niños, ancianos y mineros del salitre caídos bajo las metralletas del glorioso ejército chileno. ¡Eran rotos!

El presidente y sus ministros piden unidad social en esta lucha contra el terrorismo; pues quiero dejar en claro, que a pesar de repudiar el asesinato de estos dos ancianos, yo no me uno a la lucha de un estado racista, gobernado por las élites políticas, empresariales y comerciales de Chile.
No mientras un carabinero mate a un niño de un balazo en la calle, o a un mapuche por la espalda y jamás vayan presos.
No mientras los empresarios y los políticos chilenos nunca vayan presos sin importar la cantidad que roben o los niños que maten.
No mientras en Chile haya una justicia, educación y salud para pobres y otra para los dueños del poder y del dinero.
Yo no soy cómplice ni de antisociales asesinos, ni de gobiernos genocidas, ni de empresarios explotadores, ni de pseudos demócratas
¡VIVA LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD! 
¡CON LIBERTAD NO OFENDO NI TEMO!