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viernes, 6 de noviembre de 2015

PROGRESISMO FACHO

Interesante ver a uruguayos defendiendo al kirchnerismo, ese Kirchnerismo que le cerró las puertas a los productos uruguayos en muchísimos casos, el mismo kirchnerismo que permitió el cierre del puente de Fray Bentos, llevando a la debacle económica total de esa ciudad y al desencadenante de una ola de suicidios que nunca se dio a conocer (Uruguay tiene la política de no dar a conocer los suicidios por medios de prensa para evitar un "efecto contagio"). 

Uruguayos que se dicen "progres" defendiendo a una organización política que es fachista desde sus orígenes. 


Ojo no hablo de "ese" uruguayo en Argentina, ese propagandista rentado al mejor estilo de Paul Joseph Goebbels, me refiero a los uruguayos que desde Uruguay levantan sus voces fanáticamente.


Realmente no lo entiendo, pero será por eso que Uruguay sociopoliticamente cada vez se parece más a lo peor de Argentina.




jueves, 16 de octubre de 2014

Sirios y Uruguayos campeones de América y del Mundo

 

Como dice el título dice uno de los himnos del fútbol uruguayo. Otro dice que los de afuera son de palo, pero esta vez supimos cumplir y los de afuera no son de palo.



Soy bisnieto de un musulmán hijo de terratenientes tabacaleros, un europeo macedonio que formó parte de la oficialidad del ejército otomano en la primera guerra mundial. Habiendo terminado la guerra, formada una Turquía “moderna” y por temas políticos, mi bisabuelo terminó huyendo a Montevideo en plena crisis mundial del 29. A los pocos años se casó con mi bisabuela lituana, granjera que emigró a América con una esperanza, quizá, de riqueza y mejor vivir.

Soy hijo de un chileno, que a fines de los 60´ encontró el amor en Uruguay y se quedó.

Nací y viví en el Cerro, La Villa Cosmópolis, rodeado de extranjeros e hijos de extranjeros. Pepe el almacenero gallego, su hijo jugaba conmigo. La vecina de al lado descendiente de canarios, o Yarife, la otra almacenera del barrio siria-libanesa. Los lituanos que pululaban casi a uno por cuadra con su club y su iglesia propia; los rusos de la calle Río de Janeiro casi Francia; los griegos, su club y un gran amigo de mi abuelo materno; Paula, mi compañera de colegio nieta de yugoslavos; Maurico, otro compañero de clase y judío; vecinos descendientes afros; descendientes de guaraníes; mi bisabuela Ita, descendiente de griegos mestizados con indígenas argentinos de Entre Ríos y que vivía a la vuelta de mi casa; los armenios de la esquina; los Nikitchenko, unos rubios enormes que sus hijos, también enormes, eran basquetbolistas de Verdirojo; los tanos de la bodega de vinos Lingerie y los vascos de la otra Bodega Aguerre. O los yanquis que trajeron el frigorífico Swift al Cerro y que frente hicieron un hermoso campo de golf. En ese frigorífico se formó como sindicalista mi abuelo materno, siendo años después fundador de la primera central de trabajadores en Uruguay.

Salgado, Ismail, Mikalaukaite, Balzami, Maresca, Arizabalo son mis apellidos, de mis abuelos y de mis primos uruguayos. Todos mezclados, unos rubios, otros castaños, otros morochos.

Se dice que los uruguayos somos descendientes de los barcos, y no es por negar los ancestros charrúas, guaraníes, guenoas, chanáes y otros que no sobrevivieron por su reducida cantidad, por enfermedades y por un tristemente conocido genocida de apellido Rivera, que mataba cumpliendo órdenes del Estado. Sin dudas hay muchos descendientes, principalmente, de guaraníes en Uruguay, pero entre la primera guerra mundial y la segunda, la población creció el doble y básicamente por inmigrantes europeos desde Portugal a Rusia, y por gente de medio oriente.

Por supuesto que hoy ya casi no hay almaceneros gallegos y sí taiwaneses o chinos.Todo cambia, así es, menos ese sentir uruguayo de recibir al extranjero como a uno más.

En estos días me he sentido muy orgulloso de mi pueblo uruguayo: es que llegaron cinco familias sirias con unos treinta y tres hijos. No sé si hubo algún arreglo o sencillamente es casualidad, pero al igual que los primeros 33 orientales y su cruzada independentista – debo aclarar que no eran realmente 33 ni todos orientales de la Banda Oriental o la Provincia Oriental, ya que habían guaraníes, porteños de Buenos Aires y vaya a saber que más- ahora llegaron 33 niños, tampoco orientales del Uruguay, pero que lo serán muy pronto. Seguramente se casarán con uruguayos y tendrán hijos más uruguayos que sirios, como sucedió antes con los armenios, rusos o lituanos, o los sirio-libaneses…¡ y todos!

Me siento orgulloso que hoy los de afuera no sean de palo, que ese grito haya quedado en Maracaná en el 50, donde un grupito de uruguayos rodeado de doscientos mil brasileros jugaron al fútbol con orgullo. Esa misma pelota del Maracanazo que hoy se le regaló a los niños sirios que jugaban entre la muerte y el dolor, allá muy lejos, tan lejos que se suele mirar para otro lado.

 

Esa pelota de un deporte tan extranjero y tan uruguayo como cada uruguayo, como el mate guaraní con el termo bajo el brazo y de alpargatas, o con la camiseta de Peñarol o Nacional –y por qué no de Rampla, Cerro, Defensor, Bella Vista o cualquier otro- en cualquier rincón del mundo.

Orgulloso de esa gente que salió a la calle a recibir con banderas y carteles, niños, adultos, ancianos saludando y sonriendo al pasar en un ómnibus los nuevos integrantes de la familia uruguaya.


Orgulloso a la distancia, porque hoy, como mis antepasados y como muchos uruguayos migrantes en estos momentos, lo veo desde afuera y no me siento de palo, todo lo contrario. En parte volví a uno de mis orígenes del otro lado de la cordillera, en el sur chileno, pero no es lo mismo. Fui muy bien recibido, no tengo quejas respecto a eso, pero acá no hay escuela de Varela, acá la educación es un bien de consumo –dicho por el anterior presidente-, se segrega, se clasifica a la gente, y uno se siente apretujado de corazón al ver estas cosas todos los días en este bello y enormemente rico Chile.

Por eso mi orgullo me inflama el pecho al ver que ese pequeñito país entre dos gigantes, un país sin riquezas materiales, pero que ha dado el ejemplo una y mil veces, ustedes han recibido a estos refugiados como a los campeones de América del 2011, o a los casi campeones del mundo del 2010, o a los campeones del 50 que dijeron que los de afuera son de palo, pero debo agregar que para un uruguayo eso sólo es válido en el fútbol.


 

jueves, 26 de junio de 2014

EL MORDISCO DEL FANTASMA DEL 50

El primer partido de Uruguay lo vimos en la terminal de ómnibus de Río, en la plaza de comidas. Brasileños y argentinos gritaban los goles ticos, casi tan fuerte como los propios. En San Pablo había tantos brasileños disfrazados de ingleses como ingleses en el estadio. A esos brasileños les grité en su cara “apátridas” mientras pasaban delante mío al finalizar el partido. Porque una cosa es tener algo de simpatía por otro equipo extranjero y muy distinto la actitud de muchos (no sólo brasileños) de estar en la permanente actitud de temer cruzarse con tal o cual. Resisto esa mentalidad mediocre y cagona, entiendo en parte a aquellos acostumbrados a ir a un mundial a participar y nada más, pero de países con historia mundialista es de muy cagones.


La excelente actuación uruguaya en el 2010, con Forlán como el mejor jugador, haber eliminado a los argentinos en su propia casa en la copa América 2011, más la obtención del título por la selección uruguaya, habiendo sido Suárez el mejor jugador del torneo. Si le sumamos que indudablemente Suárez es de los 3 o 4 mejores jugadores del mundo en este momento y ninguno es brasileño, más la historia dolorosa del maracanazo, y quizá lo más importante: los negocios de la FIFA mafiosa, Uruguay resulta una piedra molesta en los zapatos de muchos.

Lo de Suárez es más intolerable del punto de vista profesional que del Fair Play, porque termina dañando más a su propio equipo que el daño que una mordida podría hacer a otro. He visto y sufrido (casi como el que la recibió) codazos y patadas asesinas con vil intención, las mismas que si cualquiera de nosotros hiciéramos en la calle merecerían un juicio y condena con cárcel. Ni hablar de patadas que quiebran a un adversario, muchas veces liquidándole la carrera futbolística.
Luis Suárez merece una sanción sin duda alguna, pero lo de la FIFA es un disparate, parece más una venganza que justicia. Debemos recordar que es la misma FIFA que obliga a todas sus federaciones integrantes a jamás dirimir nada en tribunales judiciales, sin importar la gravedad de la falta o delito. La FIFA es una organización con actitud dictatorial y mafiosa, y jamás sabremos todos sus negocios turbios de lavado de dinero, mucho de el proveniente de negocios de la prostitución, tráfico de personas, drogas, negocios inmobiliarios ilegales de dirigentes vinculados a los políticos de sus países, no pago de impuestos por transferencias, etc.

Luchito, que ya es un hombre maduro con familia e ingresos económicos que le permiten resolver cualquier problema que pueda tener, o al menos pagar la búsqueda de una solución, deberá entender que si quiere ser un profesional no puede tener conductas preadolescentes en la cancha. Más cuando perjudica a todo el equipo, e incluso a la imagen de un país que siempre se ha destacado por sus valores culturales y sociales, a diferencia de otros que lo hacen sólo por su economía o por su atraso social.
Por otro lado la FIFA con esta venganza, demuestra una vez más que siempre hará todo lo posible para que los que lleguen al final sean aquellos que puedan vender muy bien la televisación y eso no lo logra un país de 3 millones de personas.

Luego del partido con los ticos la prensa brasileña le bajaba el perfil a la celeste, en cambio luego del excelente partido que dejó a los ingleses prácticamente afuera del mundial la cosa cambió. Uruguay y los ticos dejaron a dos campeones europeos fuera de la copa claramente. No cabe duda que el sorteo de grupos de la FIFA fue armado para que Brasil y Argentina tuvieran un inicio tranquilo, jugando con equipos –en un  principio- bastante sencillos, aunque el bajo nivel de argentinos y brasileños llevó a que se sufriera más de lo esperado.


Que Uruguay eliminara a Italia implica que Brasil se cruce posiblemente con la celeste en cuartos de final. Brasil no le tiene miedo a Chile, pero sabe que no la sacará barata y si logra ganar para después tener que enfrentarse a un rival rudo y áspero como Uruguay, no le viene nada mal empezar ganando de “oficio”.