Cuando llegué a Chile con mi familia, nos dimos cuenta que en Uruguay no existía una verdadera derecha como suponíamos, y sin lugar a dudas, vimos que en Chile, no hay izquierda prácticamente.
La llamada derecha ("popular" y RN) chilensis sería una derecha reaccionaria, diferenciándola de la derecha conservadora, siempre más liberal y democrática.
(Mujica habla en general de ello en una excelente entrevista reciente http://www.atresplayer.com/television/programas/salvados/temporada-8/capitulo-12-entrevista-jos-mjica_2014051600360.html ).
Este último papel de derecha más liberal o de centro, nos dimos cuenta mi familia y yo, en Chile lo cumple la Concertación, hoy llamada la Nueva mayoría. La DC chilena es sin lugar a dudas un partido netamente conservador, seguido por el resto de la NM un poco más al centro izquierda liberal y un poco más alejados el PC chileno, al que veo muy cómodo en un papel como al PSOE, como un partido de centro izquierda, no marxista, que se acomoda a los tiempos capitalistas en muchos aspectos, y a una monarquía española, mientras el PC chileno se acomodó a la oligarquía, incluso abandonando la lucha sindical a casi cero.
Lo que se llama izquierda, realmente, en el parlamento chileno estaría subrepresentado, posiblemente con algún representante independiente. Chile está dividido entre dos conglomerados de centro y de derecha, y la gente vota en su mayoría por ellos, no por la izquierda, porque los chilenos son conservadores y le temen a los cambios reales.
Es claro que el chileno burgués liberal y con intereses sociales, en este panorama local reaccionario, se ve y cree de izquierda. Quizás lo sea, pero pegado al centro y cuidando sus intereses.
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martes, 3 de junio de 2014
Según el cristal con que se mire.
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viernes, 4 de octubre de 2013
2017, LA NUEVA DERECHA QUE SE VIENE
Hace tiempo el descontento entre UDI y RN era evidente. Ya casi
olvidado, recordemos que una vez Larraín dio un portazo por su descontento
contra la UDI dentro de la Alianza.
Con las malas cifras de aceptación al gobierno, no había que
ser vidente psíquico para saber que más tarde o más temprano la Alianza
sufriría fatiga de materiales y caería por si sola. Lo que casi nadie podía
adelantar sería que el propio Piñera fuera quién diera el primer gran golpe de
maza en la estructura de la Alianza.
En varias jugadas antes de finalizar su mandato, el
presidente, ha dado varios pasos en este sentido. Muchos sospechan que quiere
volver en el 2017, con una nueva centro derecha algo renovada y desmarcada del saco de
plomo que es la UDI, algo sin lugar a dudas para todos los chilenos, menos para
los UDIs.
Desde hace un tiempo yo vengo diciendo que por un tema de
sobrevivencia y estrategia es inminente una alianza política DC-RN. Para comenzar, la DC se ha ido atrofiando en
una forma muy clara dentro de una
concertación que está en vías de extinción, y que simplemente han logrado
atrasar su entierro hábilmente hasta las próximas elecciones. Y digo hasta las
próximas elecciones, porque no creo que a Michelle Bachelet se le haga fácil gobernar esta vez.
En la supuesta Nueva Mayoría vemos personalidades y ex
candidatos presidenciales que se presentan dentro de un abanico muy amplio de
ideales o intereses políticos y económicos. Desde un Velasco sumamente liberal
a un Gómez que proponía una asamblea constituyente.
Sabemos que en política hasta el aceite y el agua pueden juntarse
por un interés común para ganar ambos. Pero también vemos, como en el caso de
Piñera y tantos otros, que llegado el momento, cuando se llega a las
elecciones, las falsas alianzas por conveniencia pueden tener fracturas y
grandes traiciones en palabras de algunos.
Bachelet, como dije, tendrá un gobierno cuesta arriba. Ya
sabemos como es su forma de gobernar, bastante poco intuitiva, sin mantener las
riendas en los momentos difíciles y escondiéndose bajo un Vidal muy hábil, que
recibía toda la metralla y terminaba alejando las miradas de la responsable en
la Moneda.
Pero esta vez Michelle no las tendrá tan fácil. Reconozco
que poco ha prometido y que su habilidad para no responder o dar discursos, en
que cada uno interpreta lo que puede o desea, evitará que la acusen de
incumplir, ya que no ha prometido nada. Pero igualmente habrá una masa
importante de personas que estarán esperando con mucho fervor que la candidata
haga lo que debiera hacer. Y como ya mencioné, desde dentro de la Nueva Mayoría
y desde fuera, se esperan cambios grandes y medianos: que haya menos abusos por
las empresas, que las AFP dejen de ganar a costa de las pensiones de los
trabajadores, otros que las cierren, otros que hagan una estatal, cambios en la
salud y en la educación pública y privada, fin y/o contención del lucro
desmedido. Y no hay que olvidarse de los que piden un cambio real de la
constitución, no retoques.
La candidata y futura presidenta, según las encuestas,
tendrá que decidir si gobernará para los cambios o para el statu quo.
Sinceramente no veo a Michelle Bachelet como a una estadista ni como a una
reformista. Lo más probable es que opte por cambios estéticos y la entrega de
bonos para mantener a algunos sectores calmos. Pero no sé si ya ha calculado
que posiblemente un 25% de los votantes no vote por ella ni por Matthei,
votantes que apuestan a grandes cambios en su mayoría, que están cansados de la
política y de los intereses que Bachelet y Matthei representan . Y posiblemente
tampoco haya sacado cálculos que esos votantes, muchos de los cuales son los
que salen a las calles a protestar, no serían receptores de los bonos para
mantener el orden y la tranquilidad social. También serían estos votantes los más
informados o que piden más información, y los más descontentos con la situación
actual de statu quo. Esos votantes saldrían a protestar a las calles, junto a algunos
votantes de la Nueva Mayoría, si la futura presidenta no realiza los cambios
esperados. Y lo complejo de esta situación es que los cambios que se piden son
bastante diferentes en intensidad; si Bachelet sólo realiza los cambios más
leves de estructuras económicas, sociales y políticas, tendrá en contra a un
pequeño, pero muy activo porcentaje de chilenos que piden cambios profundos.
Cuando los cambios no se vean venir, es probable que veamos
marchas de medio millón de personas, o de menor cantidad pero cada vez más
extremas y caóticas a medida que pase el tiempo.
Creo que es muy probable que la agenda de gobierno termine
siendo una reacción a lo que se proponga en protestas contra el gobierno. Y a
esto apuesta Piñera para el 2017. Apuesta a un quiebre en la Nueva Mayoría
durante el mismo gobierno, a congresistas escapando para todos lados
desvinculándose de su gobierno. Porque al final de cuenta, y aunque nos quieran
hacer creer que los partidos son parte importante, los políticos cuando deben
salvar su pellejo y su carrera política, no tienen inconveniente de cambiar de
chaqueta o hacerse “independientes”, incluso creando nuevos partidos u
organizaciones políticas.
No sería raro ver una alianza RN-DC para el 2017, al menos
con varios DC que se “independicen”, y por qué dudarlo si la DC en gran medida
nunca sorprende cuando vota con la derecha por leyes en el congreso. A esta alianza DC-RN habría que sumarle
algunos independientes que hoy estarían incluso con la UDI, independientes que
quizás hoy estén con Parisi y con Velasco. Si nos sinceramos, habría mucho en
común entre un Velasco, un Parisi, un Orrego, un Piñera de hoy 2013, los
Walker, Ossandón, etc. Las diferencias entre estos serían menores a la hora de
una posible alianza oportuna tras un gobierno desmantelado y que fracase de la
Nueva Mayoría. Y hay que tener en cuenta que hoy Parisi le pisa los talones a
Matthei, que podría haber un milagro si Matthei vota mal y que sea Parisi quien
pase a segunda vuelta, convirtiéndolo en el mejor aliado de una “derecha
liberal real” para el 2017.
Hoy muchos ríen diciendo que jamás Piñera volvería a ganar,
o que jamás lo volverían a votar… pero lo que no se tiene en cuenta es que la
gente suele olvidar, que ya pasó que tras Bachelet ganó Piñera por el
descontento contra la Concertación y sus representantes. Si el gobierno de
Bachelet fracasa en los cambios sociales y económicos (ya están avisando desde su comando que la economía está en retroceso, como
diciendo que no se esperen grandes expectativas de crecimiento para los que
nunca crecen) pues no será raro que
aparezca un Piñera 2017 contrastando números de como dejó él al país en
macroeconomía, empleo, etc. y de cómo estarán en ese momento. Y habrá un plus,
dirá que ya ganó la vez pasada y que lo podrá volver a hacer para dar la
estabilidad necesaria.
Ya habrá una derecha renovada tras él, poco vinculada a la
dictadura, la Nueva Mayoría tras otro fracaso y desmembrada deberá reinventarse,
pero tras un tiempo prudente que le impedirá quizá tener un candidato
presidencial fuerte y con posibilidad de ganar en el 2017. Para ese momento, la UDI arrinconada se verá transformándose
en un partido rancio y gibarizado que sólo verá caer sus acciones año a año. Y
su caída comienza en estas elecciones del mes que viene, porque no creo que tengan
la fuerza como para que Matthei logre más de 2 millones de votos esta vez.
Quizá el 2017 sea cuando un candidato independiente logre
pelear en la segunda vuelta, voto a voto contra Piñera. ¡Habrá que verlo!
miércoles, 17 de julio de 2013
UN CANDIDATO INDEPENDIENTE CON EL 18% PODRÍA PASAR A SEGUNDA VUELTA
Con la nueva noticia de la bajada del candidato Longueira, por una supuesta depresión, cambian totalmente los pronósticos para las próximas elecciones.
Si la Alianza llevara 2 candidatos presidenciales, un independiente con el 18% del total de lo votos (1.300.000 de votos) podría ir a segunda vuelta con Bachelet.
Si la Alianza llevara 2 candidatos presidenciales, un independiente con el 18% del total de lo votos (1.300.000 de votos) podría ir a segunda vuelta con Bachelet.
Se dice que en las elecciones presidenciales de noviembre
podrían votar 7 millones, teniendo en cuenta la votación de las municipales
pasadas.
En las primarias votaron unos 3 millones, entre Concertación
y Alianza: 2,2 millones para la Concertación y 800.000 a la Alianza. Si se
cumplieran las predicciones de 7 millones de votantes, quedarían 4 millones por
dilucidar.
En las últimas elecciones de 2009, el candidato
independiente MEO obtuvo casi un 20% de los votos. Pero no creo que en estas
elecciones logre el mismo porcentaje, pero podría llegar a un número Cercano al
10%. Y no creo que logre la misma votación porque perdió credibilidad al apoyar
en segunda vuelta a la Concertación en las elecciones pasadas y porque, al parecer,
ya no resulta un candidato fresco y renovador.
Por otro lado, alguna encuesta le da un 15% de intención de
voto al candidato Parisi. También hay que tener en cuenta a Marcel Claude, que
podría dar una sorpresa llevando a votar a votantes nuevos que nunca lo habrían
hecho, o que incluso ideológicamente están por la Asamblea Constituyente, cosa
que al parecer ya la Concertación o Nueva Mayoría habría descartado.
Todo esto indicaría que no sería nada improbable que los
candidatos independientes lograran un 25% de los votos totales.
Posible cuadro si la Alianza lleva 2 candidatos a elecciones
y votan un mínimo de 7 millones.
Independientes 25% = 1.800.000 votos (redondeo)
La Alianza ya tiene 800.000 de las primarias.
La Concertación obtuvo 2.200.000 en primarias.
La suma de votos que ya estarían decididos daría unos 4.800.000.
Por lo tanto restarían 2.200.000 votos a dividir entre la Concertación más PC y
la Alianza. Si mantenemos la proporción de las primarias, los votos se
dividirán entre 550.000 votos para la Alianza y 1.650.000 para la Concertación
más PC.
Los resultados finales podrían ser:
Pacto Concertación más PC 3.850.000 votos = 55%
Alianza 1.350.000 votos = 20 %
Independientes 1.800.000 votos = 25%
Pero si la Alianza llevara 2 candidatos, podríamos poner un
cuadro más negativo para la Concertación y el PC, ya que 2 candidatos de la
derecha por separado ya se ha demostrado que acarrean más votantes que en el
caso de 1 solo. Si pensamos que votantes
de las primarias de la Concertación, en alguna pequeña cantidad pueden emigrar
a otros candidatos, como por ejemplo: votantes de Velasco hacia Parisi o hacia
algún candidato más de centro de la Alianza (Allamand, Osandón, etc) y que
votantes de Gómez, como del PC no afiliados, que desean cambios que la
candidata Bachelet no estaría promoviendo claramente, como la AC, no resultaría nada probable que el pacto
Concertación-PC lograra obtener un 45% en primera vuelta. Más si tenemos en
cuenta que algunos DC más conservadores optarán por candidatos más alejados del
PC, como alguno de RN o Parisi.
Entonces nos encontramos con un cuadro más probable de la
Alianza obteniendo cifras cercanas al 30%, el pacto Concertación-PC un 45% y
como ya habíamos previsto desde un principio los Independientes un 25% bastante
probable.
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ENCUESTA CERC JUNIO DE 2013
PARTIDARIOS DEL GOBIERNO 20%, NO PARTIDARIOS 40%,
NO SABE/NO RESPONDE 40%
Si tenemos en cuenta que la Alianza enviaría a 2 candidatos,
que como vimos en las internas, posiblemente se repartan los votos en forma muy
pareja, las probabilidades que un candidato independiente con un 18% de votos
pase a segunda vuelta aumentan mucho.
Sin importar si llegaran a votar 7 u 8 millones de personas,
cualquier candidato independiente que logre la misma hazaña de MEO en las
pasadas elecciones, es casi seguro, que logre pasar a segunda vuelta, siempre y
cuando la Alianza vaya con dos candidatos por separados.
Si el candidato independiente Parisi lograra pasar a segunda
vuelta, esta segunda vuelta dependería del apoyo y de la cantidad de votantes
de RN y UDI que fueran a votar. Básicamente sería la fuerza que los anti antibacheletistas tengan de levantarse a
votar o a dejar sus vacaciones de lado.
Si en cambio, la sorpresa la diera Marcel Claude, haciendo levantar
en primera vuelta a unos 1.3 millones de personas por una Asamblea
Constituyente, entre otros grandes cambios, habría que ver que sucede en
segunda vuelta. Y digo esto, porque estos antibacheletistas mencionados antes, muchos
en forma segura encontrarían más cercanías de las que piensan o demuestran,
votando por Bachelet en vez de no ir a votar en segunda vuelta.
Si votaran en la primera vuelta 6 millones de personas o
menos, no creo que haya independiente con la capacidad de llegar a una segunda
vuelta, por más revuelto que esté el río en la Alianza.
Al parecer, la Alianza nunca lograría superar los 2 millones
de votos y como muy poco probable los 2,5 millones, sin importar cuanta gente
vaya a votar en estas elecciones, siempre logrando un promedio de un 25% de los
votos y como máximo un 30% si vota poca gente. Esto nos diría que mientras más votantes, superando los
7 millones como mínimo, los independientes serían los que más crezcan en
proporción, aumentando las probabilidades de pasar a una segunda vuelta junto a
Bachelet.
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ENCUESTA CERC JUNIO 2013
No sería errado tener en cuenta que MEO puede ser visto con cualquier futuro político, ya que es un político profesional y ya ha ejercido en el congreso. Que Velasco podría ser Ministro nuevamente o con otro cargo, Allaman y Orrego son también profesionales y siempre serán políticos de carrera sin importar que cargo ejerzan. Pero en cambio Parisi escapa a esta mirada típica del político profesional, pudiendo ser visto por sus seguidores como presidente en el 2014 o candidato para las próximas elecciones presidenciales de 2018 solamente. O sea en pocas palabras, los que ven a Parisi como con futuro político (en torno al 15%) , podría ser porque lo ven como presidente y estos pueden ser posibles votantes de Parisi.
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