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martes, 3 de junio de 2014

Según el cristal con que se mire.

Cuando llegué a Chile con mi familia, nos dimos cuenta que en Uruguay no existía una verdadera derecha como suponíamos, y sin lugar a dudas, vimos que en Chile, no hay izquierda prácticamente.

La llamada derecha ("popular" y RN) chilensis sería una derecha reaccionaria, diferenciándola de la derecha conservadora, siempre más liberal y democrática. 
(Mujica habla en general de ello en una excelente entrevista reciente http://www.atresplayer.com/television/programas/salvados/temporada-8/capitulo-12-entrevista-jos-mjica_2014051600360.html  ).

 Este último papel de derecha más liberal o de centro, nos dimos cuenta mi familia y yo, en Chile lo cumple la Concertación, hoy llamada la Nueva mayoría. La DC chilena es sin lugar a dudas un partido netamente conservador, seguido por el resto de la NM un poco más al centro izquierda liberal y un poco más alejados el PC chileno, al que veo muy cómodo en un papel como al PSOE, como un partido de centro izquierda, no marxista, que se acomoda a los tiempos capitalistas en muchos aspectos, y a una monarquía española, mientras el PC chileno se acomodó a la oligarquía, incluso abandonando la lucha sindical a casi cero.

Lo que se llama izquierda, realmente, en el parlamento chileno estaría subrepresentado, posiblemente con algún representante independiente. Chile está dividido entre dos conglomerados de centro y de derecha, y la gente vota en su mayoría por ellos, no por la izquierda, porque los chilenos son conservadores y le temen a los cambios reales.

Es claro que el chileno burgués liberal y con intereses sociales, en este panorama local  reaccionario, se ve y cree de izquierda. Quizás lo sea, pero pegado al centro y cuidando sus intereses.

viernes, 4 de octubre de 2013

2017, LA NUEVA DERECHA QUE SE VIENE

Hace tiempo el descontento entre UDI y RN era evidente. Ya casi olvidado, recordemos que una vez Larraín dio un portazo por su descontento contra la UDI dentro de la Alianza.

Con las malas cifras de aceptación al gobierno, no había que ser vidente psíquico para saber que más tarde o más temprano la Alianza sufriría fatiga de materiales y caería por si sola. Lo que casi nadie podía adelantar sería que el propio Piñera fuera quién diera el primer gran golpe de maza en la estructura de la Alianza.

En varias jugadas antes de finalizar su mandato, el presidente, ha dado varios pasos en este sentido. Muchos sospechan que quiere volver en el 2017, con una nueva centro derecha algo renovada y desmarcada del saco de plomo que es la UDI, algo sin lugar a dudas para todos los chilenos, menos para los UDIs.

Desde hace un tiempo yo vengo diciendo que por un tema de sobrevivencia y estrategia es inminente una alianza política DC-RN.  Para comenzar, la DC se ha ido atrofiando en una forma muy clara dentro  de una concertación que está en vías de extinción, y que simplemente han logrado atrasar su entierro hábilmente hasta las próximas elecciones. Y digo hasta las próximas elecciones, porque no creo que a Michelle Bachelet  se le haga fácil gobernar esta vez. 

En la supuesta Nueva Mayoría vemos personalidades y ex candidatos presidenciales que se presentan dentro de un abanico muy amplio de ideales o intereses políticos y económicos. Desde un Velasco sumamente liberal a un Gómez que proponía una asamblea constituyente.

Sabemos que en política hasta el aceite y el agua pueden juntarse por un interés común para ganar ambos. Pero también vemos, como en el caso de Piñera y tantos otros, que llegado el momento, cuando se llega a las elecciones, las falsas alianzas por conveniencia pueden tener fracturas y grandes traiciones en palabras de algunos.

Bachelet, como dije, tendrá un gobierno cuesta arriba. Ya sabemos como es su forma de gobernar, bastante poco intuitiva, sin mantener las riendas en los momentos difíciles y escondiéndose bajo un Vidal muy hábil, que recibía toda la metralla y terminaba alejando las miradas de la responsable en la Moneda.

Pero esta vez Michelle no las tendrá tan fácil. Reconozco que poco ha prometido y que su habilidad para no responder o dar discursos, en que cada uno interpreta lo que puede o desea, evitará que la acusen de incumplir, ya que no ha prometido nada. Pero igualmente habrá una masa importante de personas que estarán esperando con mucho fervor que la candidata haga lo que debiera hacer. Y como ya mencioné, desde dentro de la Nueva Mayoría y desde fuera, se esperan cambios grandes y medianos: que haya menos abusos por las empresas, que las AFP dejen de ganar a costa de las pensiones de los trabajadores, otros que las cierren, otros que hagan una estatal, cambios en la salud y en la educación pública y privada, fin y/o contención del lucro desmedido. Y no hay que olvidarse de los que piden un cambio real de la constitución, no retoques.

La candidata y futura presidenta, según las encuestas, tendrá que decidir si gobernará para los cambios o para el statu quo. Sinceramente no veo a Michelle Bachelet como a una estadista ni como a una reformista. Lo más probable es que opte por cambios estéticos y la entrega de bonos para mantener a algunos sectores calmos. Pero no sé si ya ha calculado que posiblemente un 25% de los votantes no vote por ella ni por Matthei, votantes que apuestan a grandes cambios en su mayoría, que están cansados de la política y de los intereses que Bachelet y Matthei representan . Y posiblemente tampoco haya sacado cálculos que esos votantes, muchos de los cuales son los que salen a las calles a protestar, no serían receptores de los bonos para mantener el orden y la tranquilidad social. También serían estos votantes los más informados o que piden más información, y los más descontentos con la situación actual de statu quo. Esos votantes saldrían a protestar a las calles, junto a algunos votantes de la Nueva Mayoría, si la futura presidenta no realiza los cambios esperados. Y lo complejo de esta situación es que los cambios que se piden son bastante diferentes en intensidad; si Bachelet sólo realiza los cambios más leves de estructuras económicas, sociales y políticas, tendrá en contra a un pequeño, pero muy activo porcentaje de chilenos que piden cambios profundos.

Cuando los cambios no se vean venir, es probable que veamos marchas de medio millón de personas, o de menor cantidad pero cada vez más extremas y caóticas a medida que pase el tiempo.

Creo que es muy probable que la agenda de gobierno termine siendo una reacción a lo que se proponga en protestas contra el gobierno. Y a esto apuesta Piñera para el 2017. Apuesta a un quiebre en la Nueva Mayoría durante el mismo gobierno, a congresistas escapando para todos lados desvinculándose de su gobierno. Porque al final de cuenta, y aunque nos quieran hacer creer que los partidos son parte importante, los políticos cuando deben salvar su pellejo y su carrera política, no tienen inconveniente de cambiar de chaqueta o hacerse “independientes”, incluso creando nuevos partidos u organizaciones políticas.

No sería raro ver una alianza RN-DC para el 2017, al menos con varios DC que se “independicen”, y por qué dudarlo si la DC en gran medida nunca sorprende cuando vota con la derecha por leyes en el congreso.  A esta alianza DC-RN habría que sumarle algunos independientes que hoy estarían incluso con la UDI, independientes que quizás hoy estén con Parisi y con Velasco. Si nos sinceramos, habría mucho en común entre un Velasco, un Parisi, un Orrego, un Piñera de hoy 2013, los Walker, Ossandón, etc. Las diferencias entre estos serían menores a la hora de una posible alianza oportuna tras un gobierno desmantelado y que fracase de la Nueva Mayoría. Y hay que tener en cuenta que hoy Parisi le pisa los talones a Matthei, que podría haber un milagro si Matthei vota mal y que sea Parisi quien pase a segunda vuelta, convirtiéndolo en el mejor aliado de una “derecha liberal real” para el 2017.

Hoy muchos ríen diciendo que jamás Piñera volvería a ganar, o que jamás lo volverían a votar… pero lo que no se tiene en cuenta es que la gente suele olvidar, que ya pasó que tras Bachelet ganó Piñera por el descontento contra la Concertación y sus representantes. Si el gobierno de Bachelet fracasa en los cambios sociales y económicos (ya están avisando desde su comando  que la economía está en retroceso, como diciendo que no se esperen grandes expectativas de crecimiento para los que nunca crecen) pues no será raro que aparezca un Piñera 2017 contrastando números de como dejó él al país en macroeconomía, empleo, etc. y de cómo estarán en ese momento. Y habrá un plus, dirá que ya ganó la vez pasada y que lo podrá volver a hacer para dar la estabilidad necesaria.

Ya habrá una derecha renovada tras él, poco vinculada a la dictadura, la Nueva Mayoría tras otro fracaso y desmembrada deberá reinventarse, pero tras un tiempo prudente que le impedirá quizá tener un candidato presidencial fuerte y con posibilidad de ganar en el 2017.  Para ese momento, la UDI arrinconada se verá transformándose en un partido rancio y gibarizado que sólo verá caer sus acciones año a año. Y su caída comienza en estas elecciones del mes que viene, porque no creo que tengan la fuerza como para que Matthei logre más de 2 millones de votos esta vez.


Quizá el 2017 sea cuando un candidato independiente logre pelear en la segunda vuelta, voto a voto contra Piñera. ¡Habrá que verlo!

miércoles, 17 de julio de 2013

UN CANDIDATO INDEPENDIENTE CON EL 18% PODRÍA PASAR A SEGUNDA VUELTA

Con la nueva noticia de la bajada del candidato Longueira, por una supuesta depresión, cambian totalmente los pronósticos para las próximas elecciones.

Si la Alianza llevara 2 candidatos presidenciales, un independiente con el 18% del total de lo votos (1.300.000 de votos) podría ir a segunda vuelta con Bachelet.



Se dice que en las elecciones presidenciales de noviembre podrían votar 7 millones, teniendo en cuenta la votación de las municipales pasadas.

En las primarias votaron unos 3 millones, entre Concertación y Alianza: 2,2 millones para la Concertación y 800.000 a la Alianza. Si se cumplieran las predicciones de 7 millones de votantes, quedarían 4 millones por dilucidar.

En las últimas elecciones de 2009, el candidato independiente MEO obtuvo casi un 20% de los votos. Pero no creo que en estas elecciones logre el mismo porcentaje, pero podría llegar a un número Cercano al 10%. Y no creo que logre la misma votación porque perdió credibilidad al apoyar en segunda vuelta a la Concertación en las elecciones pasadas y porque, al parecer, ya no resulta un candidato fresco y renovador.

Por otro lado, alguna encuesta le da un 15% de intención de voto al candidato Parisi. También hay que tener en cuenta a Marcel Claude, que podría dar una sorpresa llevando a votar a votantes nuevos que nunca lo habrían hecho, o que incluso ideológicamente están por la Asamblea Constituyente, cosa que al parecer ya la Concertación o Nueva Mayoría habría descartado.

Todo esto indicaría que no sería nada improbable que los candidatos independientes lograran un 25% de los votos totales.

Posible cuadro si la Alianza lleva 2 candidatos a elecciones y votan un mínimo de 7 millones.
Independientes 25% = 1.800.000 votos (redondeo)
La Alianza ya tiene 800.000 de las primarias.
La Concertación obtuvo 2.200.000 en primarias.

La suma de votos que ya estarían decididos daría unos 4.800.000. Por lo tanto restarían 2.200.000 votos a dividir entre la Concertación más PC y la Alianza. Si mantenemos la proporción de las primarias, los votos se dividirán entre 550.000 votos para la Alianza y 1.650.000 para la Concertación más PC.

Los resultados finales podrían ser:
Pacto Concertación más PC 3.850.000 votos = 55%
Alianza 1.350.000 votos = 20 %
Independientes 1.800.000 votos = 25%

Pero si la Alianza llevara 2 candidatos, podríamos poner un cuadro más negativo para la Concertación y el PC, ya que 2 candidatos de la derecha por separado ya se ha demostrado que acarrean más votantes que en el caso de 1 solo.  Si pensamos que votantes de las primarias de la Concertación, en alguna pequeña cantidad pueden emigrar a otros candidatos, como por ejemplo: votantes de Velasco hacia Parisi o hacia algún candidato más de centro de la Alianza (Allamand, Osandón, etc) y que votantes de Gómez, como del PC no afiliados, que desean cambios que la candidata Bachelet no estaría promoviendo claramente, como la AC,  no resultaría nada probable que el pacto Concertación-PC lograra obtener un 45% en primera vuelta. Más si tenemos en cuenta que algunos DC más conservadores optarán por candidatos más alejados del PC, como alguno de RN o Parisi.

Entonces nos encontramos con un cuadro más probable de la Alianza obteniendo cifras cercanas al 30%, el pacto Concertación-PC un 45% y como ya habíamos previsto desde un principio los Independientes un 25% bastante probable.


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ENCUESTA CERC JUNIO DE 2013  
PARTIDARIOS DEL GOBIERNO 20%, NO PARTIDARIOS 40%, 
NO SABE/NO RESPONDE 40%

Si tenemos en cuenta que la Alianza enviaría a 2 candidatos, que como vimos en las internas, posiblemente se repartan los votos en forma muy pareja, las probabilidades que un candidato independiente con un 18% de votos pase a segunda vuelta aumentan mucho.

Sin importar si llegaran a votar 7 u 8 millones de personas, cualquier candidato independiente que logre la misma hazaña de MEO en las pasadas elecciones, es casi seguro, que logre pasar a segunda vuelta, siempre y cuando la Alianza vaya con dos candidatos por separados.

Si el candidato independiente Parisi lograra pasar a segunda vuelta, esta segunda vuelta dependería del apoyo y de la cantidad de votantes de RN y UDI que fueran a votar. Básicamente sería la fuerza que los  anti antibacheletistas tengan de levantarse a votar o a dejar sus vacaciones de lado.

Si en cambio, la sorpresa la diera Marcel Claude, haciendo levantar en primera vuelta a unos 1.3 millones de personas por una Asamblea Constituyente, entre otros grandes cambios, habría que ver que sucede en segunda vuelta. Y digo esto, porque estos antibacheletistas mencionados antes, muchos en forma segura encontrarían más cercanías de las que piensan o demuestran, votando por Bachelet en vez de no ir a votar en segunda vuelta.

Si votaran en la primera vuelta 6 millones de personas o menos, no creo que haya independiente con la capacidad de llegar a una segunda vuelta, por más revuelto que esté el río en la Alianza.


Al parecer, la Alianza nunca lograría superar los 2 millones de votos y como muy poco probable los 2,5 millones, sin importar cuanta gente vaya a votar en estas elecciones, siempre logrando un promedio de un 25% de los votos y como máximo un 30% si vota poca gente. Esto nos diría que mientras más votantes, superando los 7 millones como mínimo, los independientes serían los que más crezcan en proporción, aumentando las probabilidades de pasar a una segunda vuelta junto a Bachelet.

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ENCUESTA CERC JUNIO 2013

No sería errado tener en cuenta que MEO puede ser visto con cualquier futuro político, ya que es un político profesional y ya ha ejercido en el congreso. Que Velasco podría ser Ministro nuevamente o con otro cargo, Allaman y Orrego son también profesionales y siempre serán políticos de carrera sin importar que cargo ejerzan. Pero en cambio Parisi escapa a esta mirada típica del político profesional, pudiendo ser visto por sus seguidores como presidente en el 2014 o candidato para las próximas elecciones presidenciales de 2018 solamente. O sea en pocas palabras, los que ven a Parisi como con futuro político (en torno al 15%) , podría ser porque lo ven como presidente y estos pueden ser posibles votantes de Parisi.